Carta a Luís Abinader: Por Nuestro Sistema de Autobuses

Querido presidente


Me dirijo a usted con la intención de aportarle mi granito de arena en el sector transporte. Sector en el que me he desarrollado a nivel profesional y por el que he dedicado gran parte de mis días de lectura y viajes al extranjero. Actualmente soy estudiante de los másteres de Movilidad Inteligente y Aplicaciones Operativas de los Drones en Ingeniería.


Con esto no busco un beneficio laboral y mucho menos económico, sino que entienda que mis preocupaciones y propuestas no son subjetivas, sino técnicas.


Como nación, hemos crecido rápidamente y sufrido muchos cambios en nuestra estructura social, política y judicial. Sin embargo, el transporte público no ha logrado adaptarse a esos cambios desde las cheitas a mediados del siglo XX.


  • Para 1991 se registraron 14 cooperativas de transporte, pero debido a una falla del sistema, en 1995 solo se registran 4.

  • Para esa fecha, el 24% de la demanda era cubierta por microbuses y el 7% por autobuses.

  • En el 2004, pasamos a tener un 20.1% para los minibuses y un 4.8% para los autobuses.

  • 7 años más tarde, en 2011, los minibuses pasaron a representar un 6.1% y los autobuses un 0.5%.

  • En fechas más modernas ni siquiera toman en cuenta la clasificación separada de los minibuses y autobuses, y son englobados junto a otros modos como los microbuses. Para 2018, todos presentaron solo un 13% del reparto modal.

En 20 años se vio como el sistema de autobuses fue decayendo y no se hizo nada al respecto; y eso se debe a que hemos intentado crecer de espaldas a este sistema. El problema del transporte en nuestra nación es un problema de gestión, como muchas otras cosas, y la solución radica en una capa de movilidad menos compleja que ha estado con nosotros desde mediados del silgo XX: los autobuses.


Los autobuses son quizás el modo más visible y versátil del transporte público, omnipresentes en todas partes, desde los centros de las ciudades hasta en el medio rural

A pesar de la llegada de otros modos de mayor capacidad y tecnología, los autobuses siguen siendo el principal pilar del sistema de transporte público en la mayoría de las ciudades.


Con los túneles y elevados que se construyeron a finales de los 90, para promover una cultura carro-centrista, se le dio la espalda al sistema de autobuses. Tuvimos una autoridad metropolitana que fue creada para priorizar un carril de autobuses y que fue despojada de ese papel porque un político fue multado por no respetar el carril; mismo político que encabezó la llegada del Metro de Santo Domingo.


A pesar de la llegada del metro, los ciudadanos no se vio una mejora real en el tránsito. Para los fines que fue construido, por falta de gestión, creó una capa de movilidad más compleja de la que estábamos preparados para asumir; se prefirió darle la espalda, otra vez, al sistema de autobuses por un sistema que, aunque nos colocó en el mapa de la innovación, no nos sacó de la problemática real que teníamos.


Con 1 Km del metro se pudo organizar el sistema de autobuses del Gran Santo Domingo

Planificarlo, estudiarlo, invertir en él (que nos hubiese salido 55 veces inferior a lo que invertimos y seguimos invirtiendo), regularlo y crear una cultura bus que se replique en otras ciudades del país.


Para saber si necesitas otras soluciones, primero debes saber si las que ya hay realmente no funcionan. Y no funcionan, no porque los autobuses ya no sean suficientes para la ciudad, sino porque no han sabido gestionarlos.


No se ha contado con la flotilla adecuada, las frecuencias recomendadas, las rutas estudiadas, las paradas necesarias, ni la promoción precisa para desechar el modo de transporte por excelencia y que complementa los demás modos, que son de infraestructura rígida, es decir, donde se construyen ahí se quedan y no pueden varias sus rutas.


Si estuviésemos construyendo metros y monorrieles luego de tener data suficiente de que ya la demanda no puede ser suplida por el correcto sistema de autobuses, pues es entendible, pero no podemos comenzar a construir C cuando A no fue terminado.


Construimos metro, sin embargo, la gente sigue teniendo problemas para acceder al servicio porque no tiene aceras por donde caminar y no se siente segura. Con esto no digo que no deban llegar otros modos al sector transporte, pero debemos levantar data que indique que es necesario uno y no otro, y hasta ahora no tenemos eso.


Se toma mucho de referencia a ciudades como Bogotá en Colombia y Curitiba en Brasil. Ambas son consideradas referencias mundiales en cuanto a la gestión del transporte público y no tienen metro aún.


Bogotá tiene una población 10 veces mayor a la de Santo Domingo y no tiene metro. Tiene un sistema BRT que, aunque ha sido víctima de su propio éxito, no deja de ser impresionante. Lo mismo pasa con Curitiba que, con solo 6 líneas de autobuses y 21 estaciones, moviliza 2,300,000 pasajeros diariamente.


Quisiera dejar claro lo siguiente: no estoy en contra del metro ni otros modos de mayor capacidad, siempre y cuando lleguen en el momento adecuado y encuentren una red de autobuses eficiente y los complementen para su correcto funcionamiento.


Si de verdad se quiere un cambio en el sector transporte y en la calidad de vida de los dominicanos, vamos a invertir en autobuses
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