• oliverguzman10

Aumenta el protagonismo de la bicicleta en tiempos de pandemia

Actualizado: abr 18


Lávense las manos. Traten de quedarse en casa. Pero si tienen que salir, consideren hacerlo en una bicicleta.


Ese es el mensaje que la alcaldesa de una de las ciudades más pobladas de Latinoamérica envió a sus residentes en un plan novedoso para frenar la propagación del nuevo coronavirus.


Bogotá habilitó casi 117 kilómetros de carriles para bicicletas esta semana con la esperanza de reducir la congestión y el contacto entre personas en el constantemente atascado sistema de autobús TransMilenio.


En el primer día de la ampliación de las rutas para bicicletas, la oficina de la alcaldesa reportó que el número de usuarios del TransMilenio bajó 23% durante la mañana, aunque la disminución también se puede atribuir a una campaña que alienta a la gente a quedarse en casa. Se pudo ver a ciclistas con portafolios y mochilas mientras utilizaban las nuevas rutas durante las horas pico de la mañana y la tarde.

Repartidores de comida de NYC enfrentan resignados el coronavirus.

En la ciudad de Nueva York, con los restaurantes y bares cerrados al público debido al contagioso coronavirus, su población, que adora comer afuera, depende ahora de un ejército de repartidores en bicicleta.


Incluso se permitió a los bares repartir cócteles, y se suspendieron las multas para los repartidores que utilicen bicicletas eléctricas.


Algunos concejales pidieron al alcalde Bill de Blasio que considerase a los repartidores como "trabajadores en el frente" de la lucha contra el virus, que arriesgan su vida para llevar comida a la población.

España se abre a impulsar la bicicleta como medio de transporte, mientras otras ciudades crean carriles bici provisionales.

El periodo de confinamiento en España ha convertido a los ciclistas en presuntos culpables: pese a que la ley permite desplazarse en bici al trabajo, muchos pedaleantes han denunciado que la policía los para a menudo. La situación empezó a cambiar hace unos días, cuando el ministro de Sanidad, Salvador Illa, señaló que la bicicleta es una forma segura de desplazarse, ya que permite mantener la distancia de seguridad con otras personas. Ahora, el Gobierno se abre a impulsar la bici como medio de transporte seguro, mientras expertos y asociaciones ciclistas piden aprovechar las circunstancias para cambiar el modelo de movilidad, algo que ya han empezado a hacer ciudades como Berlín, México o Bogotá, que fomentan carriles bici temporales frente a la pandemia.


“La bajada de la contaminación en todas las ciudades por las restricciones de movilidad pone en evidencia la mejora ambiental que produce que haya menos coches o medios como la bicicleta, que no contaminan. Ha tenido que ocurrir esta situación que nadie deseaba para comprobar esta realidad”, explica José Luis Miralles, profesor de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Valencia. De hecho, el confinamiento ha reducido a la mitad la contaminación en las 80 ciudades más pobladas de España, y otro tanto ha ocurrido en el resto de Europa. Por eso, Miralles pide aprovechar las circunstancias para ampliar las redes ciclistas: “Es un buen momento para contrastar las ventajas del cambio en el modelo de movilidad, que ya se había empezado a hacer, aunque lentamente”.



Francia anunció que estudia medidas para impulsar la bicicleta como el principal medio de transporte cuando acabe el confinamiento.



Tras conocer la noticia, la ministra de Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, señaló que ha pedido a sus equipos de Clima y Calidad del Aire que lo estudien junto a compañeros de otros ministerios y gobiernos locales y autonómicos. “Me parece una idea buenísima y una gran oportunidad en el marco de una movilidad distinta”, dijo. Una portavoz del ministerio señala que el plan está sobre la mesa, pero que por ahora no pueden precisar nada más. En varios países del entorno (como Bélgica, Alemania, Reino Unido o Países Bajos) se permite pasear en bici durante el confinamiento, mientras que en España está prohibido si se trata de hacer deporte. Pero el cambio por venir quiere ir mucho más allá de permitir paseos.



En España ninguna ciudad ha promovido acciones concretas en este sentido, aunque algunas llevan tiempo promocionando la bici. Es el caso de Valencia, que lleva cinco años quitando sitio al coche para dárselo a los pedaleantes. “Si tuviéramos más medios podríamos avanzar más rápidamente, para eso hace falta un gran pacto por la bicicleta de todas las administraciones y dotarlo de medios económicos. Esperemos que las declaraciones de Ribera vayan en este sentido", señala Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad Sostenible de Valencia. La bajada de la contaminación sin coches “es una oportunidad que nos ha abierto los ojos de que otro modelo es posible”, por lo que el concejal pide al Gobierno “desarrollar una Ley de Movilidad Sostenible que favorezca la bici y la ponga como un elemento nuclear de la movilidad”.


Las ciudades españolas con servicios públicos de bicicletas los cerraron al inicio del estado de alarma y continúan cerrados. “El Ayuntamiento se está replanteando reabrir [el sistema de bicicletas públicas] Bicimad y confío en que podamos hacerlo pronto”, aunque para eso “hay que garantizar la seguridad de las bicicletas desde el punto de vista epidemiológico”, ha apuntado el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. El concejal valenciano de Movilidad también quiere reabrir el sistema valenciano “lo antes posible”. En Barcelona, el sistema de Bicing continúa cerrado por criterios sanitarios: “Cuando se produzca una variación de la situación y de las recomendaciones médicas a partir de las cuales no se desaconseje su reapertura se volverá a poner en funcionamiento”, explica una portavoz municipal.

Carriles temporales en Alemania.

Debido a la disminución del tráfico de coches y transporte público por la epidemia, en ciudades como Berlín se ha duplicado temporalmente la anchura de los carriles bici, pegando en el suelo una nueva raya amarilla. La medida puede revocarse con facilidad si los coches vuelven a dominar las calles. La experiencia comenzó en un barrio al sur de la capital y ahora planea extenderse a otras zonas. Las calles de Berlín están estos días más llenas de bicicletas que de costumbre, mientras que las tiendas de reparación de bicicletas están exentan de las limitaciones de aperturas de comercios y pueden abrir al igual que los talleres mecánicos, al margen de su tamaño.

Urbanismo táctico en Francia.

En Francia, la ministra de Ecología, a cargo también de Transporte, Elisabeth Borne, le ha encomendado al ecologista Pierre Serne, antiguo responsable de transporte de la región parisina y actual presidente del Club de ciudades y territorios adaptados a bicicletas, que estudie cómo facilitar su uso cuando comience el desconfinamiento, a partir del 11 de mayo. Según Serne, entre las cuestiones que está analizando hay algo que “se practica ya en Europa del Norte, en Sudamérica o en Nueva York: tomar una parte importante de una calle o carretera e instalar barreras para convertirla en un carril bici temporal”.


Las grandes urbes francesas, especialmente París (cuya alcaldesa, Anne Hidalgo, amplió el año pasado el espacio para bicicletas en la capital), parten de una experiencia reciente: durante los más de 40 días que duró la huelga de transporte público a finales del año pasado en protesta por la reforma de las pensiones, la bicicleta se convirtió en una alternativa casi imprescindible para muchos empleados que se quedaron sin metro o autobús para llegar hasta sus puestos de trabajo y carecían de coche. Según Le Parisien, en los picos de la protesta, el uso del carril bici parisino aumentó hasta un 96%. La transformación de grandes bulevares en carriles bici y otras formas de “urbanismo táctico” para adaptar la capital a las dos ruedas “es claramente una opción que está sobre la mesa”, ha declarado el teniente de alcalde de París, Emmanuel Grégoire. La ciudad que ya ha empezado a hacerlo es Montpellier, cuyo alcalde, Philippe Saurel, anunció su intención de adaptar de forma provisional la ciudad para reducir la “discontinuidad” de los carriles bici.

La bici sigue siendo importante en Bélgica.

El debate sobre si la bicicleta debe jugar un papel especial tras el desconfinamiento no existe en Bélgica. Básicamente porque su uso no ha desaparecido en ningún momento desde que se decretara el estado de emergencia. Las autoridades permiten su uso tanto con fines deportivos como para el transporte siempre y cuando el usuario evite ir en grupo con gente con la que no convive. Bélgica cuenta con una larga tradición ciclista y las medidas de cuarentena no han trastocado esa condición.

En Países Bajos se puede pedalear en solitario.

Países Bajos revisará a partir del próximo 28 de abril las medidas impuestas contra el covid-19. La distancia de seguridad aconsejada ahora entre peatones y ciclistas es de 1.5 metros, y la Unión Ciclista sigue dicha recomendación. Lo hará hasta que el Instituto para la Salud y el entorno lo considere oportuno. Advierten también los portavoces de la unión de que es mejor efectuar salidas cortas y por el barrio, no pedalear en grupo, ser cuidadoso para no tener accidentes y evitar el uso recreativo de la bicicleta. Con 22.8 millones de bicis (1.3 por habitante, en un país de 17 millones de personas), y 37,000 kilómetros de carril propio repartidos por el territorio nacional, según sus cifras, la bici como medio de transporte se promociona desde hace años para favorecer el ejercicio y reducir la contaminación. Los Ayuntamientos las ofrecen de alquiler en las estaciones de ferrocarril para uso del viajero que llega a una ciudad, y hay hoteles y museos que también las tienen. “Parece razonable evitar durante un tiempo los grupos y desde luego las competiciones”, añaden desde la Asociación Deportiva Ciclista.

Portugal quiere fomentar la bici.

La epidemia llegó a Portugal a la vez que la celebración de Lisboa como ciudad verde europea; para merecer tal distinción había presentado a las autoridades europeas un ambicioso plan de corredores verdes, plantación de árboles y sobre todo el fomento del transporte en bicicleta con la construcción de ciclovías. Hasta el año pasado apenas eran 60 los kilómetros reservados a la bici en la ciudad y la mayoría de ellos en Monsanto, un parque en el extrarradio de la ciudad. Ahora ya son 90 los kilómetros para este medio de transporte y el objetivo es que sean 200 a final de año, todos bien señalizados y la mayoría de ellos interconectados. La paralización de muchas obras y la prioridad del combate a la epidemia pueden retrasar el objetivo municipal. En cualquier caso, el ayuntamiento de la capital sí que quiere fomentar la bicicleta como uno de los remedios (junto al transporte público y el coche eléctrico) para reducir el tráfico y la contaminación de la ciudad.

Fuentes:

Miguel Ángel Medina, El País

Infobae América1

Infobae América2

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